George Strait: Lado B | Los 80’s — “Rhythm of the Road”

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El camino también tiene su propia música

Llegamos al sexto artículo de “George Strait: Lado B | Los 80’s”, y con #7, publicado en 1986, nos encontramos nuevamente con un disco en el que resulta complicado hablar de canciones que hayan quedado completamente olvidadas.

Después de varios años de carrera, George Strait ya no era aquel cantante que apenas comenzaba a abrirse camino. Para entonces había conseguido varios números uno y se había convertido en una de las figuras más importantes del Country tradicional. #7 continuó precisamente con esa fórmula que estaba funcionando tan bien: canciones de honky-tonk, baladas y ese sonido profundamente texano que comenzaba a convertirse en su sello.

El álbum tuvo dos grandes éxitos: “Nobody in His Right Mind Would’ve Left Her” y “It Ain’t Cool to Be Crazy About You”, ambos llegando al número uno en las listas Country.

Pero entre ellos encontramos una canción que, aunque nunca alcanzó ese nivel de reconocimiento, siempre me ha parecido particularmente interesante: “Rhythm of the Road”.

Una canción sobre vivir en movimiento

Desde su propio título, “Rhythm of the Road” nos lleva a uno de los elementos más asociados con la vida de un músico Country: la carretera.

Porque detrás de los escenarios, las luces y los aplausos existe otra parte de la vida de un cantante que pocas veces aparece en las canciones: las largas distancias, los hoteles, las noches fuera de casa y ese constante movimiento de una ciudad a otra.

La carretera termina convirtiéndose en una rutina.

Y, eventualmente, también en una forma de vida.

Eso es precisamente lo que hace atractiva a “Rhythm of the Road”. No intenta convertir el viaje en una aventura extraordinaria; presenta el camino como algo cotidiano, casi como un viejo compañero que siempre está ahí.

El George Strait de la carretera

En 1986, George Strait ya estaba viviendo precisamente esa transformación.

El hombre que unos años antes recorría Texas con Ace in the Hole Band estaba comenzando a convertirse en una estrella nacional. Los escenarios eran cada vez más grandes, las distancias mayores y su música llegaba a un público que iba mucho más allá de Texas.

Por eso resulta interesante escuchar una canción como “Rhythm of the Road” desde esa perspectiva.

Strait estaba dejando atrás el circuito más pequeño de los honky-tonks, pero seguía cantando sobre el mundo que conocía. La carretera podía cambiar de tamaño, pero seguía siendo la misma.

Y esa conexión con la vida real es una de las características que más me gustan de los primeros discos de George Strait.

Dentro de #7, “Rhythm of the Road” quedó inevitablemente eclipsada por los dos grandes sencillos del álbum.

“No­body in His Right Mind Would’ve Left Her” y “It Ain’t Cool to Be Crazy About You” ocuparon el primer lugar de las listas Country, mientras que otras canciones del disco tuvieron que conformarse con permanecer dentro del álbum.

Y ahí es donde entra nuestro concepto de “Lado B”.

No porque “Rhythm of the Road” sea una canción menor.

No porque George Strait no le haya dado importancia.

Simplemente porque en un álbum con dos números uno, algunas canciones inevitablemente terminan viviendo a la sombra de ellas.

Y quizá ese sea uno de los grandes atractivos de revisar los discos completos.

Cuando quitamos de la ecuación los sencillos que conocemos de memoria, aparecen canciones que nos permiten escuchar el álbum desde otra perspectiva.

Hay algo particularmente Country en la idea de que una persona pueda encontrar un ritmo propio en la carretera.

El título de la canción prácticamente lo resume todo: el camino tiene un ritmo.

Un ritmo marcado por las millas recorridas, los cambios de paisaje, las estaciones de radio, las paradas en pequeños pueblos y la expectativa de llegar al siguiente escenario.

Para un músico, ese ritmo puede convertirse en algo tan familiar como una melodía.

Y George Strait siempre ha entendido muy bien esa relación entre la música y el territorio.

Texas, los honky-tonks, los bares, las carreteras y los pequeños pueblos forman parte de un mismo universo dentro de sus canciones.

Por eso “Rhythm of the Road” encaja perfectamente dentro de #7.

Una de las cosas que más estoy descubriendo mientras hacemos esta serie es que llamar a una canción “Lado B” puede resultar un poco injusto.

Estamos hablando de George Strait.

Un artista con una discografía tan extensa y tantos éxitos que es prácticamente imposible que todas sus canciones reciban la misma atención.

En un álbum de George Strait, una canción puede quedar fuera de los sencillos simplemente porque había otras dos o tres que eran todavía más fuertes.

Eso no significa que haya perdido su valor.

“Rhythm of the Road” es un buen ejemplo.

No tiene el peso histórico de “Nobody in His Right Mind Would’ve Left Her”.

No tiene el reconocimiento de “It Ain’t Cool to Be Crazy About You”.

Pero cuando uno escucha #7 completo, ayuda a construir la imagen de aquel George Strait de mediados de los 80: un artista que estaba creciendo rápidamente, pero que todavía tenía los pies firmemente plantados en el Country tradicional.

Quizá esa sea la mejor manera de escuchar “Rhythm of the Road”.

No necesariamente esperando encontrar el próximo gran clásico de George Strait.

Simplemente dejándola sonar mientras avanzan las millas.

Porque hay canciones que fueron hechas para los grandes escenarios y otras que parecen hechas para acompañarnos durante el camino.

“Rhythm of the Road” pertenece a estas últimas.

Y después de todo, quizá eso sea precisamente lo que significa “Lado B”: detenernos un momento en aquellas canciones que no siempre aparecen en las listas de los grandes éxitos, pero que siguen teniendo un lugar dentro de la historia de un artista.

En este caso, una canción sobre algo que George Strait conocería muy bien durante las siguientes décadas:

la vida al ritmo de la carretera.