George Strait: Lado B | Los 80’s — “Lefty’s Gone”

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Un homenaje a uno de los grandes que vinieron antes

Llegamos al quinto artículo de “George Strait: Lado B | Los 80’s” y nuevamente nos encontramos con un álbum que demuestra lo difícil que resulta hablar de canciones “secundarias” cuando se trata de los primeros trabajos de George Strait.

En 1985 llegó Something Special, el quinto álbum de estudio de Strait y uno de los trabajos que terminaron de consolidar su identidad dentro del Country tradicional. El disco alcanzó el número uno en la lista de álbumes Country de Billboard y fue certificado como platino. También produjo dos grandes sencillos: “You’re Something Special to Me”, que llegó al número 4, y “The Chair”, que alcanzó el número uno.

Pero entre esas canciones encontramos una que, para mí, merece un lugar especial dentro de esta serie: “Lefty’s Gone”.

La canción aparece como la novena pista del álbum y fue escrita por Sanger D. Shafer, uno de los compositores más importantes de la música Country de Texas.

Y desde su propio título sabemos que no estamos ante una canción cualquiera.

“Lefty’s Gone” es un homenaje a Lefty Frizzell, uno de los grandes pioneros del Country texano y una de las voces que ayudaron a definir el sonido que décadas después también influiría en artistas como George Strait.

Frizzell murió en 1975, diez años antes de que Strait grabara esta canción. Pero su influencia seguía muy presente en la música Country de Texas y, particularmente, en una generación de músicos que habían crecido escuchándolo.

Y Sanger D. Shafer no era precisamente un observador distante.

Shafer había tenido una relación cercana con Frizzell y fue coautor de algunas de sus canciones más importantes. Entre ellas se encuentran “That’s the Way Love Goes” e “I Never Go Around Mirrors”. Después de la muerte de Frizzell, Shafer escribió “Lefty’s Gone” como un homenaje directo al cantante.

Por eso, cuando George Strait decidió incluirla en Something Special, la canción adquirió todavía otra dimensión.

No solamente era un tributo de un cantante joven a uno de sus grandes antecesores.

Era también una manera de conectar dos generaciones del Country de Texas.

Uno de los detalles más bonitos de “Lefty’s Gone” es que la canción está llena de referencias a la música de Frizzell.

Desde sus primeros versos, el narrador recuerda haber descubierto su música cuando los años 60 todavía comenzaban y cómo intentaba imitar aquellas canciones que escuchaba en la jukebox.

También aparece una referencia directa a “If You’ve Got the Money, I’ve Got the Time”, uno de los grandes clásicos de Frizzell.

La canción no intenta solamente decir que Lefty fue importante.

Intenta transmitir lo que significaba escucharlo.

La jukebox, los bares, las canciones y aquella sensación de que la música de un artista podía acompañar una vida entera.

Y quizá esa sea la parte que más me gusta.

Porque “Lefty’s Gone” no habla únicamente de la muerte de un cantante. Habla de lo que sucede cuando desaparece alguien cuya música forma parte de nuestra propia historia.

Aquí es donde la canción adquiere todavía más sentido dentro de la carrera de George Strait.

Cuando hablamos de Strait solemos hacerlo como uno de los principales responsables del resurgimiento del Country tradicional durante los años 80. Pero canciones como “Lefty’s Gone” nos recuerdan que George Strait nunca apareció de la nada.

Detrás de su música estaban artistas como Lefty Frizzell, Bob Wills, Hank Williams y tantos otros que habían construido las bases del Country que Strait llevaría nuevamente a las listas de popularidad.

En ese sentido, incluir “Lefty’s Gone” en Something Special fue casi una declaración de principios.

Mientras George Strait se convertía cada vez más en una estrella nacional, también estaba diciendo de dónde venía.

Y eso es algo que aparece constantemente en sus primeros álbumes: la tradición no como una carga, sino como una fuente de identidad.

De hecho, una reseña publicada por The Washington Post en 1986 destacó precisamente “Lefty’s Gone” como uno de los momentos más emotivos de Something Special, describiéndola como un tributo a Frizzell y señalando la relación de Shafer con el legendario cantante.

“Lefty’s Gone” nunca tuvo el impacto comercial de “The Chair” ni de “You’re Something Special to Me”. No fue uno de los sencillos que llevaron a Something Special al primer plano.

Y, sin embargo, resulta difícil escuchar el álbum completo y pensar que esta canción está ahí simplemente para llenar espacio.

Al contrario.

Es probablemente una de las canciones que mejor explican qué clase de artista quería ser George Strait.

El propio análisis de AllMusic sobre Something Special destaca “Lefty’s Gone” como uno de los grandes momentos del álbum y, particularmente, como un excelente tributo. También señala que el disco se mantiene profundamente arraigado en el Country tradicional, el honky-tonk y el Western Swing.

Y eso hace que la canción encaje perfectamente dentro de este proyecto.

Porque nuestro “Lado B” no tiene que estar formado exclusivamente por canciones desconocidas.

A veces se trata de encontrar aquellas canciones que, aunque hayan quedado detrás de los grandes éxitos, nos permiten entender mejor un álbum y a su artista.

Escuchar “Lefty’s Gone” hoy tiene algo de melancólico.

George Strait canta sobre un artista que había muerto diez años antes, pero cuya música todavía estaba presente. Y quizá esa sea precisamente la naturaleza de la música Country: una canción puede sobrevivir a quien la escribió, a quien la grabó y hasta a varias generaciones de escuchas.

Lefty Frizzell se había ido.

Pero sus canciones seguían sonando.

Y George Strait, al grabar este homenaje, ayudó a que una nueva generación volviera a recordar quién había sido aquel cantante que alguna vez puso su voz al frente de una revolución silenciosa dentro del Country texano.

Por eso “Lefty’s Gone” merece estar en George Strait: Lado B.

No solamente porque sea una canción que quedó lejos de los reflectores de Something Special.

Sino porque detrás de sus poco más de tres minutos hay una historia sobre memoria, influencia, tradición y respeto por quienes hicieron posible que otros pudieran continuar el camino.

Y quizás esa sea una de las mejores definiciones posibles para la música de George Strait.

Él nunca olvidó quiénes estuvieron antes.

Porque cuando un artista realmente deja huella, puede irse… pero sus canciones se quedan.