El regreso del country: ¿Cómo el mundo volvió a ponerse botas y sombrero?

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Hay quienes dicen que las modas siempre regresan. Que todo es cíclico. Y probablemente tengan razón.

Pero creo que el fenómeno country que estamos viviendo hoy va mucho más allá de un simple regreso de la moda western. Desde mi punto de vista, el auge actual del country no fue producto de un solo artista, una sola canción o una serie de televisión. Fue la combinación perfecta de varios acontecimientos que ocurrieron casi al mismo tiempo y que terminaron alimentándose entre sí.

La música cambió, la televisión cambió, la moda cambió, las redes sociales cambiaron. y, por supuesto, también cambió la manera en que consumimos entretenimiento.

Todo eso terminó provocando que el country dejara de ser visto como un género regional estadounidense para convertirse nuevamente en una tendencia cultural a nivel mundial.

Paradójicamente, el renacimiento del country comenzó cuando el género atravesaba uno de sus momentos comerciales más exitosos.

A principios de la década de 2010, la radio country estaba dominada por el llamado bro-country, un movimiento encabezado por artistas como Florida Georgia Line, Luke Bryan, Jason Aldean, Brantley Gilbert, Cole Swindell y otros que llevaron el género hacia un sonido mucho más cercano al pop, al rock e incluso al hip-hop.

Las canciones hablaban de camionetas, cerveza, fiestas en caminos de terracería, chicas bonitas y fines de semana en el lago. Funcionaban perfectamente en la radio y vendían millones de discos, pero para muchos aficionados el country estaba perdiendo parte de su identidad.

Los violines desaparecieron, la steel guitar comenzó a escucharse cada vez menos, los sombreros dejaron de ser parte importante de la imagen de muchos artistas y Nashville parecía estar más preocupada por competir con el pop que por conservar sus raíces, no era un mal country, simplemente era un country diferente.

Aun asi pese a esta tendencia, artistas como Easton Corbin, Jon Pardi o Aaron Watson amantuvieron viva la esencia del género cuando parecía haber quedado en segundo plano.

Pero como sucede casi siempre, cuando una corriente domina durante demasiado tiempo, aparece otra que busca regresar al origen.

En noviembre de 2015 ocurrió algo que, visto con el paso del tiempo, parece haber marcado un antes y un después. Chris Stapleton subió al escenario de los CMA Awards junto a Justin Timberlake para interpretar “Tennessee Whiskey” y “Drink You Away”, para muchos fue la primera vez que escuchaban a Chris Stapleton, pero también fue la primera vez que millones de personas escuchaban un country profundamente influenciado por el blues, el soul y las raíces tradicionales, lejos del sonido dominante de la radio de aquellos años. Aquella presentación convirtió prácticamente de la noche a la mañana a Stapleton en una superestrella y demostró que existía un enorme público esperando algo distinto.

 

 

Dos años más tarde llegó otra pieza fundamental del rompecabezas, en 2017 apareció el grupo Midland con “Drinkin’ Problem”, mientras buena parte de Nashville seguía apostando por sonidos modernos, Midland decidió hacer exactamente lo contrario, trajes estilo Nudie, bigotes, sombreros clásicos, steel guitar, armonías vocales y canciones que parecían sacadas directamente de finales de los años ochenta, muchos pensaban que ese estilo ya no tenía espacio en la radio comercial, se equivocaron, el éxito de Midland confirmó que el country neotradicional seguía teniendo un enorme mercado y abrió la puerta para que las compañías discográficas apostaran nuevamente por artistas con un sonido mucho más clásico.

 

 

Después comenzaron a aparecer artistas que terminarían consolidando el movimiento, Cody Johnson llevó nuevamente el sonido del cowboy tradicional a las grandes arenas, Tyler Childers y Sturgill Simpson demostraron que el country de raíces también podía llenar auditorios, Charley Crockett recuperó el espíritu del country clásico mezclado con blues y western swing, mas recientemente, Zach Top sorprendió con un sonido que recuerda directamente a los grandes años noventa de Alan Jackson, George Strait y Clint Black.

Mientras tanto, Lainey Wilson se convirtió en una de las figuras femeninas más importantes del género, rescatando la estética western con pantalones acampanados, sombrero y una identidad completamente sureña, ahora nombres como Ella Langley, Zach Top, Red Clay Strays y otros jóvenes artistas continúan demostrando que el country tradicional volvió para quedarse.

Mientras Nashville recuperaba su sonido, Hollywood hizo exactamente lo mismo con la imagen, cuando Yellowstone apareció en 2018, probablemente nadie imaginaba el impacto cultural que tendría, la serie de Taylor Sheridan convirtió nuevamente al ranchero y al vaquero en personajes aspiracionales, millones de personas comenzaron a interesarse por la vida en el campo, la ganadería, los caballos y el estilo western, las botas dejaron de ser ropa de trabajo, los sombreros regresaron a las calles, las hebillas enormes volvieron a verse en festivales de música, las chamarras de mezclilla, las camisas de cuadros y las prendas western comenzaron a aparecer nuevamente en las grandes marcas de moda.

El cowboy volvía a ser “cool”.

Pocas veces se menciona, pero la pandemia también jugó un papel importante, durante el confinamiento muchas personas comenzaron a valorar estilos de vida más tranquilos, alejados del ritmo acelerado de las grandes ciudades, el campo dejó de verse como un lugar aburrido y comenzó a representar libertad, naturaleza, autenticidad y tranquilidad, esa búsqueda de una vida más sencilla conectó perfectamente con la filosofía que el country ha transmitido durante décadas. Muchos artistas comenzaron a experimentar con otros generos.

Si Yellowstone impulsó la estética, las redes sociales terminaron de viralizar la música, canciones de Zach Bryan, Bailey Zimmerman, Tyler Childers, Noah Kahan y decenas de artistas comenzaron a utilizarse en millones de videos, las nuevas generaciones descubrieron el country sin necesidad de escuchar la radio, simplemente aparecía en su algoritmo, y una vez que alguien descubría una canción, las plataformas de streaming hacían el resto.

Nunca había sido tan fácil pasar de escuchar pop a descubrir a George Strait, Cody Johnson o Chris Stapleton en cuestión de minutos.

En el mercado latino ocurrió algo muy similar, Carín León ya había mostrado afinidad por el country con colaboraciones como la realizada junto a Walker Hayes, pero el verdadero punto de inflexión llegó cuando interpretó “Tennessee Whiskey”, aquella versión acercó una de las canciones más emblemáticas del country contemporáneo a millones de personas de habla hispana, poco tiempo después apareció “Primera Cita”, una canción cuya influencia musical recuerda claramente al estilo de “Tennessee Whiskey”, consolidando un puente natural entre el country y el regional mexicano,  no fue casualidad que después comenzaran a aparecer más colaboraciones entre artistas de ambos géneros, ni que nombres como Cody Johnson, Kane Brown o incluso Kacey Musgraves buscaran acercamientos con artistas latinos. Los dos mundos descubrieron que tenían mucho más en común de lo que parecía.

Quizá una de las mayores pruebas de que el country atraviesa un gran momento sea lo que está ocurriendo en México, hace veinte años era muy difícil encontrar un festival dedicado exclusivamente al género fuera de los ya conocidos Country Fest o Festival Country Chihuahua. Hoy la historia es completamente distinta.

Eventos como el nuevo Chihuahua Country Fest, MTY Country Fest, Ahuestern, Duck Fest, Tampico Country Fest, Parral Country Fest, Saltillo Country Festival, Navidad Vaquera, además de numerosos encuentros de baile country, rodeos y festivales regionales, demuestran que existe un público cada vez más grande interesado en esta cultura.

Cada vez aparecen más bandas nacionales, más compositores, más escuelas de baile, más estaciones de radio que tocan country, más creadores de contenido, y sobre todo, una nueva generación que perdió el miedo de ponerse botas y sombrero.

Desde nuestra trinchera en MundoVaquero.com, hemos tenido el privilegio de observar esa evolución desde 2005. Cuando comenzamos, hablar de música country, rodeo y la cultura vaquera era una apuesta para un público muy reducido. Hoy, más de dos décadas después, vemos con satisfacción cómo esa comunidad ha crecido hasta convertirse en un movimiento sólido, con festivales, artistas, medios especializados y miles de aficionados en todo el país.

Tal vez dentro de algunos años las pasarelas cambien de tendencia y el western deje de ocupar tantas portadas, eso es normal, es ciclico, las modas siempre evolucionan, pero creo que esta vez ocurrió algo distinto el country ya no depende únicamente de Nashville, hoy vive en Netflix y Paramount, en TikTok e Instagram, en Spotify y YouTube, en los festivales de México, y en millones de jóvenes que descubrieron esta cultura no porque crecieran en un rancho, sino porque encontraron en ella algo que muchas otras corrientes musicales habían dejado de ofrecer: autenticidad. Quizá esa sea la verdadera razón del resurgimiento del country, no volvió porque estuviera de moda, se puso de moda porque volvió a ser auténtico.

Por: LC Morales.